10 de noviembre de 2009
Mientras, hace apenas unos días, ironizaba sobre la grandeza del ser humano y gastaba bromas y me ponía lírico a la vista del firmamento lleno de estrellas, mi hermano pequeño caía desplomado, de pronto, en una pista del aeropuerto, donde trabaja. Entre varios compañeros le trasladaron a los servicios médicos, donde enseguida le diagnosticaron un infarto y, gracias a una pastilla de nitroglicerina que le dispensaron y a una serie de masajes cardiacos, consiguieron mantenerle con vida hasta que llegaba la ambulancia y le trasladaba al hospital. Por el camino —la sirena a toda mecha, el conductor eludiendo los coches que abarrotaban la M-40—, mi hermano pequeño sufrió un par de paros cardiacos que hicieron necesario emplear el desfibrilador…
Hay veces en que la vida, para bien o para mal, irrumpe de pronto y convierte todo en banal. Incluso en ridículo. En especial, empequeñece la literatura. Sobre todo, la literatura. Nada de lo que podamos leer o escribir tiene ningún sentido ante una ambulancia que pasa a nuestro lado con la sirena ululante. Incluso los más grandes genios, incluso Shakespeare y Homero se minimizan y pulverizan ante eso.
Nada tampoco, ninguna palabra puede dar siquiera sea una idea de lo que alguna vez, durante unos segundos, de manera imprevista, hemos sentido en mitad de un día soleado, o sumergidos en una tarde espléndida. Ese brevísimo instante —espero que me entiendas— en que todo parece estar en orden y a nuestro favor. Eso tampoco puede expresarse con frases.
¿Para qué sirve entonces la literatura?
Lo más lógico es pensar que para nada, que esto de abordar un folio y después otro y otro luego no tiene más sentido que el entretenimiento. Si uno es escritor y tiene suerte, conseguirá ganar algo de dinero; si uno es lector y también tiene suerte, encontrará algunas páginas que le conmuevan durante un rato. Pero, aparte de esto…
Así parece hablar la realidad y el sentido común. Yo, pese a todo, me resisto a pensar de esa manera. Ya sé que estoy engañado, pero me gusta engañarme respecto a los libros. Hacerme el ingenuo delante de ellos. En gran manera se lo debo, por todos los buenos ratos que me hicieron pasar como lector, pero también porque, desde que descubrí que podía escribir (bien o mal, ésa ya es otra cuestión), las letras me han sacado de más de un atolladero. Cuando no encontraba trabajo, cuando todo era oscuro, cuando vagaba entre excesos y adicciones, cuando no tenía nada, aún me quedaba como último recurso tomar un folio, un bolígrafo y creer que estaba haciendo algo útil. Como dice la canción que he embebido abajo: “Cantar para saber que estoy cantando”.
Antes —alguno lo sabrá—, llegué a ser muy crítico con los que, sobre todo escritores, no parecían contemplar la literatura como mucho más que un negocio. Como yo me había tomado todo esto por lo tremendo y lo epopéyico, exigía que los demás se lo tomasen también, y me enfadaba con quienes habían llegado arriba felizmente, sin aparentes problemas, sin demasiados esfuerzos, por el camino más corto y con una sonrisa siempre en los labios. Quizás era simplemente que tenían los pies sobre la tierra y eran conscientes de la naturaleza de las letras. Ahora lo sé y, sobre todo, ahora entiendo que es injusto pedir cuentas a los demás por el talento, por el olfato o por la suerte de los que uno carece.
Así que, mucho más relajado, transitaba yo a mi manera por la literatura. Sé que camino engañado y que seguramente llegaré a ninguna parte, pero eso en realidad ya no importa. Lo que importa, yo creo, es andar contento en lo posible. Sonreírle a las letras y confiar en ellas, porque me han sacado adelante muchas veces y estoy seguro que también ésta me acabarán librando de la tristeza y de la pena que todavía bulle.
A mi hermano le dieron el alta hospitalaria anteayer.
El vuelo de Franz Reichelt (en varias tomas)
Hace 9 horas

50 comentarios:
Pues me alegro por lo de tu hermano -por que la cosa, según transmites, parece ir mejor- y por tu optimismo con las letras, porque reconocer tú que te engañas me anima a mí a engañarme también, y eso, aunque suene mal, creo que es bueno.
Un abrazo
En estos momentos, esa última frase vale más que todos los volúmnees de En busca del tiempo perdido. Me alegro de que esté bien y estés de vuelta.
Como más o menos dijo un sabio, la vida está hecha de todas esas pequeñas cosas que nos pasan mientras nosotros nos empeñamos en hacer grandes planes. No desistas de disfrutar de esas pequeñas cosas. Es muchas ocasiones, es lo único a lo que aferrarnos que nos queda.
Me alegra que lo de tu hermano salga adelante.
Abrazote.
Me alegro mucho de que tu hermano esté mejor.
Por lo que respecta a escribir, yo creo que los que lo hacemos -y en 2009, que no te publiquen masivamente casi es un reconocimiento al mérito y valor intrínseco como escritor, y no al valor como juntaletras asalariado que da la cara a un programa que escribe un bestseller para las masas-, lo hacemos porque sencillamente no podríamos no hacerlo...
Me alegro de que todo discurra ya con cierta normalidad...
Como dijo más o menos otro sabio: "Después de la tormenta, ciento volando"...
Cuando quieras, para rematar el final feliz, te invito a dar una vuelta por los paisajes del video y lo completamos con unas cervecitas bien sudaditas ;-)
Me alegro por la recuperación de tu hermano y por tu vuelta. Se te echaba de menos.
Crecer. No paramos de crecer.
Bienvenido por tu regreso que significa lo que es más importante: La última frase. Me alegro de veras.
Besito
Me alegro de que todo fuera un susto .
Y sí, claro que la vida y sus avatares dejan pálida a la literatura; pero luego la literatura deja pálidos a los lectores .
Como tú a nosotros con este post .
Yo ahora quiero ser como ésos que tú dices , con olfato, porque el infarto, al igual que a tu hermano, está a punto de darme por culpa de mis dificultades para ganarme la vida.
Un contrasentido , hay que ganarse la vida y perderla al mismo tiempo.
Bueno, lo dicho ;
que me alegro de que él lo pueda contar , y tú mejor que él .
Un beso enorme
Me alegro de qeu tu hermano haya salido bien.
Precioso texto, pero lo mejor de él..., la última frase. Me alegro por ti y por él.
Saludos.
S. Cid
Qué alegría la recuperación de tu hermano, en medio de tu reflexión sobre ´la naturaleza de las letras´ y tu regreso al blog. Para celebrar esta vuelta a la vida, aquí te (os) regalo un haiku:
los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan
Retomarás la literatura con más lucidez, con más bríos, con más ilusiones.
Tu hermano seguirá adelante.
Y todos disfrutaremos de tus escritos y de la esperanza que nos transmites.
Me alegro, Miguel, besos
Me alegro por la recuperación de tu hermano. Eso es lo más importante.
En cuanto a la literatura, para mí lo secundario, decirte que desde aquí se observa una envidiable amistad entre las letras y tú. Se os nota cómodos a los dos juntos. Eso es mucho.
Saludos.
Me alegro de que al final todo haya quedado en un susto. Ay con los hermanos pequeños!!!
Coge un folio y prepara un nuevo camino...
Besos.
¡Joder, cómo se te echaba de menos! Me alegro muchísimo por la recuperación de tu hermano.
Un abrazo.
Me alegro de verdad.
Y que las experiencias radicales de vida y de muerte son las que nos hacen dar importancia a las cosas sencillas. Seguro que tú, Miguel, estrenas ahora mirada...
Un beso con mi recuerdo!
Me alegro que tu hermano esté bien.
En cuanto a tu pensamiento, lo comparto al 100%.
Un abrazo.
Me alegro de que todo se vaya solucionando.
Un abrazo Miguel!
Por cierto, me ha parecido que al final del texto sale un vídeo de Sevilla , es que como ya tenía los ojos algo empañados no lo he distinguido bien .
Ha sido como ...no sé...la guinda ???
Un beso, Miguel.
Ya lo creo que enfrentarse a un problema de salud de un familiar querido ES LO MISMO QUE UN FIN DE MUNDO.
Todavìa recuerdo la noche en que mi esposo la pasó sin conciencia.
Con èl vivimos en constante comunicaciòn y para mi eso ,de golpe ,fuè como caer en un pozo sin fondo.
Recuerdo que en una ciudad tan grande como Buenos Aires ,dos hermanos que estaban cuidando a su madre me hicieron compañía y me contaban cuentos y chistes para hacerme pasar la amargura.
Siempre elevo mis oraciones por esos desconocidos piadosos.
Si no hubiese sido por ellos esa noche me enloquezco.Recién a las cuatro de la mañana llegò la sobrina de mi secretaria recièn enterada del problema.
Mis hijos eran pequeños y quedaron con la señora que los cuidaba.
Tú llegarás a mucho como escritor ,descuida que tus logros te daràn muchas alegrìas.
Los problemas cardíacos hoy en dìa tienen muchísimos adelantos cientìficos para su auxilio.Es una de las enfermedades serias que tienen buenos resultados actualmente.
Con cuidado los cardìacos tienen larga vida.
Dios cuide la vida de tu hermanoy tranquilice a su familia.
Estoy contenta por tu hermano, por ti y por tu familia.
Quiero darte las gracias por esta reflexión sentida y también porque, a pesar de la urgencia, tuvistes unas palabras para despedirte de los que te seguimos.
Un fuerte abrazo
¡Qué bien, Baquero! ¡Tres hurras por tu hermano!
Y como dicen en el anuncio de telefonía: "Levántate y escribe, maldito". Eso de maldito lo añado yo.
Lo primero y lo más importante es lo que me alegro de que lograran sacar adelante a tu hermano y de que ya esté en casa.
Lo segundo, Miguelón, es otro tema.
Mientras te siga liberando y ayudando la literatura, sigue dándole que yo te leeré ;)
Un gustazo saberte por aquí divagando.
Besos.
Me alegro de que tu hermano siga a este lado de la -tan delgada- linea :) me alegro por él y sobre todo por los que le queréis.
A la literatura personalmente -repito, personalmente- le encuentro lo que aprendo, por pura estética ni me va ni me viene. Así es la cosa. No sé, cada cual... que lea y/o escriba, lo que necesite. Esa es la suerte.
Un beso, Miguel.
Los finales felices me hacen sonreir. Así que, sonrío.
Antes de nada, como tantos han dicho me alegro de que tu hermano ya esté en casa.
En segundo lugar, es curioso que este post llegue justo ahora cuando por mi cabeza navegan pensamientos similares en torno a la fotografía. También yo me cabreo con los que llegan arriba antes que yo. Y últimamente creo haber dado con la raíz del problema: No seré ese alguien que un día admiré porque sigo haciendo lo que me gusta, no lo que a otros les gusta.
Un fuerte abrazo.
Al final, más tarde o más temprano, y a pesar de las cortinas que le pongamos delante, la realidad se manifiesta en su plenitud, ya sea de modo dramático o jubiloso. Ante eso, la literatura retrocede y las historias ajenas ceden el trono a la nuestra propia. Es así y siempre será así, sin por ello despreciar cómo otras ficciones nos hacen más llevadero el día a día y nos otorgan una experiencia más intensa de la vida.
Un abrazo, Maestro.
PD:También, un hermano, siempre es un hermano.
Una vez, en una mala época mía, se me ocurrió una poesía que acabé escribiendo en la puerta del váter de un pub:
La vida es como una extraña cerveza
que con certeza
no sabemos lo que vevemos
ni lo que bibimos
Desde entonces pienso que, sea lo que sea la vida, uno debe seguir veviendo.
Me alegro por todo, amigo.
Antes que nada, deseo de corazón que el mal rato pase...hay quienes piensan que la vida es otra cosa, para mi - que he sobrevivido a un derrame interno, un paro respiratorio y ahora una nueva batalla- sé que la vida es un conjunto de azares y que cuando nos llegue la hora nos iremos, sin aspavientos y sin ambulancias...esto de tu hermano es un recordatorio que le han dado para que no se olvide de lo más importante: VIVIR.
En cuanto a la literatura, pienso lo mismo que Aquiles Nazoa: "Quien escribe para comer, ni come, ni escribe", hace años que me planteé vivir de esto pero cuando me di cuenta que vivía de otras cosas, acepté que esta oportunidad que tengo de escribir para mi, es mi milagro diario para dejar mi ratito de gloria...y así lo hago...escribo para mi, para gustarme a mi y si algún día llegó a vivir de ello, entonces bienvenido sea, pero si no... ¿Para qué preocuparse???
Besitos corazón.
Un abrazo enorme para tu hermano.
Me alegro de la recuperación de tu hermano, Miguel, preciosa canción de Ketama, te aseguro que hace justicia a la Sevilla que yo conocí allá por el 90. Ya sabes que los de frío como yo buscamos muchas veces ese pequeño rayo de luz y calor del Sur, aunque al final acabemos en el Norte.
Un abrazo y la tristeza a la porra!
Muy contento por la recuperación de tu hermano y muy contento con tu regreso, además creo que me estoy ahorrando lo de la otra carrera que queria hacer.
Saludos
De vuelta a la vida, mi querido
Miguel, en todo sentido.
Te mando un abrazo tan grande,
como el cariño que te tengo.
BB
Me alegro mucho de la recuperación de tu hermano, me has conmovido con tus letras, por si te sirve de algo.
Celebro las buenas noticias Miguel. Como dices, comparado con la salud de la gente a la que quieres, todo el resto queda a la altura del betún.
En cuanto al tema de escribir con más o menos acierto, sinceramente creo que es un tema por el que no deberías preocuparte demasiado. Tienes talento para repartir y siempre sabes cómo plasmarlo en tus escritos. El éxito es otro cantar, pero por favor, ni se te ocurra hablar de códigos templarios catedralicios o dinosaurios mutantes del espacio. Todo eso es un jodido coñazo.
Por otra parte, en caso de que los editores persistan en su ceguera, siempre puedes cortarte una oreja.
Un abrazo,
Jim McGarcía
Desde La Perrera yo y Cisco nos alegramos que todo haya acabado felizmente.
Ahora, a evitar las emociones fuertes. Un abrazo.
En casos extremos como el que cuentas lo que sirve es la medicina y el apoyo humano. Después, cuando todo pasa, la literatura vuelve.
Cada cosa a su tiempo y la vida sigue.
Un beso. Me alegro de tu vuelta y la de tu hermano.
También yo celebro que tu hermano se recuperase. Un fuerte abrazo, Miguel
Bienvenido, Miguel. Y que las letras te sigan ayudando, porque lo que son los números (sobretodo los rojos)...
Un abrazo y visca el Alcorcón.
Un abrazote Miguel. Saludos, cariños y cuidados a tu hermano.
Hola ¡que alegría que tu hermano esté mejor!
Sobre lo que escribes de la literatura, te diré que algunas personas la necesitamos para seguir creciendo.
“Si lees vives mas “dije en una entrada de Septiembre.
Un beso
Qué bueno que volvíste!
Y qué alegría que lo de tu hermano haya quedado en un susto, terrible susto, pero susto al fin y al cabo!
La literatura es salvavidas, seguro que sí!
Un abrazote!
Me alegro porque todo haya quedado en un susto. Esta es la grandeza de la vida. Gracias por tus palabras, me dan fuerza. Ánimo para tu hermano.
Besos
ÁNGEL: Me alegro ser compañero tuyo de mentiras e ilusiones. BÁRBARA: Muchas gracias por los ánimos; un placer siempre tenerte por aquí. PEDRO DE PAZ:Qué razón tenía aquél (creo que fue John Lennon) y qué razón tienes tu con lo que hay que disfrutar de las cosas pequeñas. Seguiré tu consejo encantado. ÁCICO CÍNICO: Pues sí, más o menos es eso: nos quejamos mucho pero, en el fondo, lo hacemos encantados porque no sabemos hacer otra cosa mejor. MÁS CLARO, AGUA: Se acepta la invitación, colega, aunque no sé por qué yo pensaba que eras bilbaíno. Pero bueno, para la cerveza no hay fronteras. ARACELI: Mil gracias, amiga. Mucha suerte. LOPILLAS: Pues sí, crecemos a fuerza de sustos, disgustos y decepciones, pero crecemos al fin y al cabo. También conociendo a personas como vosotros, que no todo vas a ser disgustos. JUNE: Cuánto siento esas dificultades; ojalá se arreglen pronto y podamos quedar un día para reírnos a todo pulmón de todo eso. LA NAVAJA EN EL OJO: Muchísimas gracias por los ánimos; guardadme el sitio en la tertulia. SANTIAGO CID: Mil gracias por los ánimos y los buenos deseos. Un abrazo. VÍCTOR ABREU: Qué precioso haiku; gracias por el regalo. VIRGI: Me alegro de que te alegres, amiga. Un beso agradecido. JUANJO: Pues no te creas, que me ha costado cultivar esa amistad; curiosamente, cuando amenazo con abandonarla es cuando vuelve más dócil y amigable. Pero tampoco es cuestión de insistir en ese recurso, no vaya a ser que un día se encoja de hombros y me deke marchar sin poner pegas.
MERCE: Ya tengo el folio delante; mil gracias por los ánimos y el consejo. G.L.R.: Yo también echaba mucho de menos pasarme por vuestras respectivas. Un abrazo. CARMEN: Maravillosa frase la de estrenar mirada; en eso se nota que eres una auténtica poeta. SINUOSA: Gracias por los ánimos; muchos te hemos echado también de menos a ti. CÉSAR: Un abrazo, amigo. ANA: Muchas gracias por compartir tu experiencia y por los ánimos que vienen luego. Eres un solete y deseo que esas tristes experiencias que cuentas hayan sido las últimas. ISABEL: Gracias por considerar ese detalle; yo creía que quizás alguien me lo reprochara, pero me alegro de que, al menos en tu caso, no haya sido así. UNABOHE: Bienvenidas sean esas maldiciones. Un abrazo de oso. EVA: Tú lo has dicho: por aquí volvemos a divagar, espero que por mucho tiempo. V: Me gusta mucho tu filosofía, igual un día te la tomo prestada, pero de la estétca también puede aprenderse algo. Pienso más: hay cosas que sólo tienen sentido y son útiles si se dicen estéticamente. RAÚL: Me alegro, como siempre, de que vengas por aquí y de que sonrías al final. MIGUEL ÁNGEL CALMADO: Es una buenísima filosofía de vida: hacer lo que te gista y no lo que le gusta alos demás. Espero que la conserves (o la puedes conservar) siempre. GUIDO: Tienes razón, pero a veces uno está tan sumergido en la ficción (aunque sea la propia ficción) que se despista de lo verdaderamente importante.
CHILD: Colega, pero... ¿tú tuviste alguna vez una época buena? ;-) Un abrazo, y muy bueno ese lema. ZAYI: Te deseo mucha suerte en tu nueva batalla y geniales esas palabras de Aquiles Nazoa. No creo que me olvide de ellas. AMAIA: A la porra, claro que sí, y espero que encuentres siempre que te haga falta ese pequeño rayito de sol. LABERINTO DE ESPEJOS: Muchas gracias y me alegro de servirte de ahorro en algo, que están los tiempos muy mal. BB: Sabes que el cariño es mutuo, emperatriz. Muchas gracias por tus palabras de ánimo. MANUESPADA: Claro que me sirve, cómo no; me produce una gran alegría. JIM MAC GARCIA: Gracias por tus elogios y por apuntarme esa posibilidad, pero no sé... no la veo muy clara. ANÓNIMO: Gracias por asomaros por aquí, tú y Cisco. Hacía mucho tiempo y me alegro de volveros a ver. SUE: Seguramente, la literatura aprovecha que no hay nada en primer plano, que está el escenario vacio, para entonces ponerse a hecer sus monerías. Un abrazo. HERMAN: Un abrazo y mucha suerte en la segunda parte de Por favor, sea breve. STRONGONBOLI: La vida te da palos gordos, palos medianos y palos alcorconeros, que más que doler te dejan con una cara de gilipollas... PATRICIO: Gracias por los buenos deseos, amigo. Un abrazo. ÁFRICA: Completamente de acuerdo contigo: si lees (o si escribes) vives no más años, pero si con más intensidad. Así lo creo yo también. EDURNE: Sí, todavía estoy un poco asustado, pero bueno, imagino que pasará. Muchísimas gracias por tu apoyo. MARIEN: Ánimo para ti y te deseo toda la suerte del mundo con ese maravilloso cuento sobre García Márquez.
COMO SIEMPRE, GRACIAS Y UN ABRAZO A TODOS
Fíjate que en la ciudad en que naciò mi madre ,vive el Dr Liotta(uno de los hermanos de èl trabajo con el yerno de Franco en España)uno a quien la humanidad le debe el perfeccionamiento del corazón artificial.
Este aparato permite las cirujìas del corazón e incluo ha hecho vivier artificialmente a niños hasta llegar al trasplante.
Casualmente el otro dìa comentaba que este buen doctor no ha recibido el agradecimiento que corresponde dentro de la sociedad.
Aparte tuvimos otro gran cirujano del corazòn ,el doctor Favaloro ,pensar que la crisis de fines de los noventa fuè la causante de su suicidio.
Era tal la magnitud de la crisis que su fundaciòn estaba en quiebra y parece que una"maffia enemiga"estaba propiciando una especie de "conspiraciòn para calumniarlo".
Parece mentira que la sociedad pague así a quienes -conjuntamente con los otros grandes médicos de otras nacionalidades -han posibilitado los adelantos tan importantes para cardìacos.
A una amiga mìa y a mi primo le han reconstituìdo todas las partes importantes del sistema circulatorio y están ambos 0 kilómetros.
No estás equivocado: soy bilbaíno. Por eso mismo, nada me impide vivir en Sevilla... ¿O qué, pues? :-)
Tuvo suerte tu hermano... sí, la tuvo porque pudieron actuar a tiempo, le vieron los compañeros, había desfribilador cerca, esas cosas.
Mi hermano mayor, en mi caso era el mayor, cayó un sábado a las 10 de la noche del 26/5/2001, fue un día de calor agobiante, calimoso, salió a correr a esa hora y con su hija de 13 años. Al poco se desvaneció, ella gritó, la gente pasaba... pasaba de ellos hasta que uno llamó por el móvil al Samur -aquí, en Madrid- y no sé si aún tenía vida cuando estuvo aguardando a la ambulancia. Dicen que no hubo manera de reanimarle. No llegó a cumplir los 50 años... donó sus órganos... dimos por hecho que él lo hubiera querido así.
Lo llamaron muerte súbita.
Besos: PAQUITA
Lo más probable es que no leas este comentario porque lógicamente, todo tiene su momento. Pero no me sentiría bien sin decirte que me alegro de que tu hermano esté en casa. Bendita rutina.
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